Toda influencia es inmoral, porque influir en una persona es darle la propia alma ~ Oscar Wilde

miércoles, 15 de abril de 2026

OPRESIÓN

 


Sentada en la comodidad de un lugar que me pertenece,
mientras la noche acaece,
los recuerdos me invaden 
y no puedo evitar preguntarme 
¿En algún momento dejaré de ser tan miserable?

Rememoro días pasados,
experiencias borrosas que viví hace ya varios años
y aunque intente negarlo,
parece que el dolor siempre me ha acompañado.

Arrodillada frente a la cama,
protegida por la oscuridad,
cuestionaba si lo que sentía estaba mal,
si era solo un error de la sociedad,
si moriría y mi cuerpo ardería en una llama infernal.

Al limpiar la ventana pensaba en alguien más,
me mataba saber que su voz no podía escuchar,
detestaba que nos arrebataran la libertad
y cuando empecé a ocultar la verdad
no podía asegurar que realmente estuviera mal.

Luego, ella empezó a odiarme,
yo me odié también
y el malestar que me habitaba 
se negó a abandonarme alguna vez.

Incluso antes de eso, recuerdo con claridad,
me enseñaron a despreciarme sin más,
a rechazar mi cuerpo con calculada frialdad,
a ocultar mi voz para que nadie pudiera escuchar,
a subestimar mis pensamientos desde que se empiezan a formar
y a  entender que sin importar el esfuerzo solo a la caída puedo aspirar.

Y un día, caminando por mi casa,
entendí de repente 
que seguir de pie era un esfuerzo demente,
estaba tan agotada que incluso respirar parecía insuficiente.

Así me sentía siempre, 
arrastrando los pies por el asfalto caliente,
consumida por mi actitud renuente.
Pero solo con sufrir no basta,
la vida tiene que atragantarte con una felicidad que no alcanza,
para después arrebatártela
y convencerte de que eres ingrata.

El tiempo pasa,
la inacción me mata,
la ambición que probablemente nunca adopté me rechaza
y se deshace en la inmensidad de la nada.

Desear algo más carece de sentido, 
aunque cumplir ideales imposibles es lo que todos han querido,
trabajar con pasión
o encontrar el amor,
se convierte en una obligación,
a pesar de lo absurdo de la situación.

Pero yo me encuentro atrapada,
chocando con mis propias costillas astilladas
cual fría mazmorra abandonada,
entre expectativas casi invisibles
que he dejado desechadas.

Cuando despierto cada día y al irme a dormir,
saliendo de la cama y sintiendo el agua resbalar sobre mí,
abriendo la puerta y caminando por la calle,
en silencio absoluto y al reír sin control,
empezar a vivir me ha hecho caer en la desesperación.

Ultimamente, sin previo aviso,
me invade el llanto,
siento la opresión en el pecho
y me quedo sin aliento,
desesperada por convivir con mi propio cuerpo.

Aunque las lágrimas se escondan,
el malestar me consume,
avanzar parece una aberración,
aunque la vida continúe.

Mientras pierdo el ánimo
y cada intento de seguir parece en vano,
me pregunto sin ninguna aspiración,
¿en algún momento dejaré de ser tan miserable? 
la respuesta aparece ante mí sin pretensión.

Tirada en la cama,
prisionera de mi pecho,
forzada a respirar mientras pierdo todos los anhelos,
el futuro se convierte en un implacable hecho:
el espeluznante reflejo de mi actual padecimiento.
 



                                                 ✧・゚: *✧・゚:* *:・゚✧*:・゚✧



Holaa, como es de esperarse he estado siendo consumida por la universidad, justo ahora estoy ignorando la montaña de trabajo que me espera. Pero, hace mucho quería escribir, tenía muchas ganas de escribir algo por el día de la mujer, pero no he tenido tiempo de nada y ultimamente es difícil encontrar motivación para hacer lo que sea. Podría simplemente acostarme en la cama durante días enteros, incluso si no estoy cansada.

Creo que este poema es demasiado claro, demasiado para mi gusto. Pero, necesitaba escribirlo, aunque leyéndolo me sienta algo así:
     

Prometo que un día voy a compartir un poema más feliz :) Muchas gracias por leerme ♥



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