Toda influencia es inmoral, porque influir en una persona es darle la propia alma ~ Oscar Wilde

miércoles, 3 de junio de 2026

DECADENCIA TOTAL

 


Hoy solamente vengo a desahogarme, sin metáforas ni métodos evasivos, solamente lo que se me pasa por la cabeza.

Llevo muchos días en un estado tan... ¿miserable? genuinamente ya no sé qué hacer, no quiero hacer nada. Cuando decidí estudiar arquitectura lo hice pensando que mis deseos no importaban, que debía hacer lo que tuviera más posibilidades de darme un mejor futuro; me negué a mi misma la posibilidad de cuestionarme, ignoré lo que sentía, lo que quería, todo. Pero de pensarlo a hacerlo hay una distancia inmensa, y yo siento que no puedo más, me hace sentir profundamente triste y desesperada pensar que así va a ser todo mi futuro, vivir solo para cumplir obligaciones que detesto, ¿por qué? porque es lo toca, porque debo ganarme el pan, porque no merezco un lugar en el mundo si no doy mi vida por una sociedad que solo quiere pasar sobre mi, porque soy mujer, de clase trabajadora, morena y lesbiana, porque así es la vida adulta. 

Hace unos días decidí dejar de mentir y hablé con mis padres, les conté que no me gusta la carrera, que desearía hacer algo más. En realidad no lo hice esperando salirme de forma inmediata, ni siquiera para salirme en absoluto, pero en lo más profundo de mí en verdad deseaba no tener que seguir con esto. Pasó exactamente lo que sabía que iba a pasar, claramente es una decisión que solo yo puedo tomar, pero mi mamá no está de acuerdo, porque a los 16 años una debe estar segura de lo que quiere hacer y abstenerse a las consecuencias de sus decisiones.

Desde ese día mi estado de ánimo ha ido empeorando, dejé un poco de lado mis responsabilidades académicas, y no me refiero a que las ignoré o dejé de trabajar, pero es tan difícil concentrarme, sentarme durante horas en el escritorio frente al computador, pasar noches enteras sin dormir. Empecé a hacer tareas mediocres, solo para cumplir, porque ni mi cuerpo ni mi cabeza dan para más. 

Todo el tiempo tengo ganas de llorar, todo el tiempo. Una semana, solamente una semana bajé un poco el ritmo, no paré, no dejé de esforzarme, y aún así sigo sufriendo las consecuencias. Mi proyecto de final de semestre está incompleto, mientras mis compañeros pueden empezar a resolver problemas técnicos yo sigo estancada en una maldita forma, mi diseño carece de sentido y de comprensión. Me siento infinitamente frustrada, porque estoy cansada, incluso si duermo sueño con los malditos planos, así que a pesar de parar por horas mi mente nunca descansa, duro días enteros intentando  avanzar pero lo que hago ni siquiera puede llamarse arquitectura principiante, tengo 20 días antes del final del semestre y llegar a cualquier entrega parece imposible. 

El tiempo no me alcanza, son demasiados trabajos en todas las materias, no puedo dormir, no puedo avanzar en nada, por hacer una cosa dejo de hacer otra y al final hago todo a medias, o ni siquiera alcanzó a terminar. ODIO ARQUITECTURA, es un rencor que se ha instalado en lo más profundo de mi corazón y no puedo manejarlo, me pesa el cuerpo para seguir con mis tareas diarias, ya ni siquiera puedo hacer que me importe nada.

Yo, que siempre he sido tan obsesiva con mis trabajos, que la validación académica siempre ha sido todo para mí, ha empezado a darme igual todo lo que pasa al rededor. Me despierto cada mañana esperando que termine, que termine el día, la semana, el semestre, verdaderamente ya no sé cómo manejarlo, y solamente quiero parar, tirarme en la cama y podrirme entre las cobijas, pero no puedo, porque le mundo no se detiene y tengo que acostumbrarme y seguirle el paso, pero no sé cómo hacerlo.

A pesar de que no logro sacar los ánimos para seguir la ansiedad sigue ahí, consumiendome, me desespera ver que se acerca el cierre de semestre y voy tan mal con todo, siento que no voy a poder, que voy a perder todo, pero no puedo darme ese lujo, no podría soportar la verguenza de decirle a mis padres que no fui capaz de pasar todas mis materias cuando mi única responsabilidad es estudiar. 

Admiro a todas esas personas que tienen que trabajar y estudiar al mismo tiempo, genuinamente no sé cómo lo hacen. Y sé que decir que odio arquitectura no sirve de nada, que debería ponerme a trabajar en lugar de andar quejándome; sé que estoy siendo una desagradecida, porque estudiar una carrera universitaria es un privilegio que pocas personas tienen, porque mis papás dejan la vida para que yo no tenga que preocuparme por otras cosas, porque en la vida no todo ocurre como queremos pero debemos adaptarnos a las circunstancias.

Y me siento tan inútil. Porque a pesar de que lo intenté de verdad las calificaciones de mi última entrega fueron muy bajitas, y técnicamente es solo una nota (con un alto porcentaje) y en las otras materias no voy mal, pero siento que he sido tan mediocre; yo juro que me esfuerzo, me esfuerzo un montón, y permanezco horas y horas haciendo mis trabajos, incluso desinstale unas redes sociales creyendo (porque no era así) que perdía el tiempo en eso, pero siento que no puedo más sin importar que tanto quiera, simplemente no logro centrarme en lo que debo hacer, y estoy horas sin descansar, pero tampoco avanzo como debería con mis responsabilidades.

En algún momento consideré la posibilidad de estudiar otra cosa. Pero siento que mi vida no me pertenece, porque no soy yo quien tendría que pagar cada semestre (justo ahora mis padres no pagan matrícula, pero si decido salirme a estudiar algo más tendrán que pagar al menos unos semestres), porque eso significaría que ya perdí año y medio de mi vida, sin  contar todo el dinero que mi padre invierte en lo que necesito para estudiar. Ahora recuerdo por qué veía tan imposible estudiar algo más, porque no tengo aspiraciones y me falta el carácter como para perseguir una pasión.

Pasión, Todos me hablan de la pasión, pero siento que carezco de eso, nada de lo que me gustaría estudiar de verdad me daría estabilidad en el futuro, y sé que un título universitario no asegura nada, pero no puedo mentirme y negar que hay ciertas carreras que tienen menos posibilidades que otras. Me desespera pensar en arriesgarme, en tomar una decisión, salir sin saber qué hacer, ponerme a trabajar y darme cuenta de que trabajar es aún peor y que arruiné mi futuro por mi indecisión. Es gracioso hablar de futuro cuando no imagino un futuro, cuando no deseo nada, cuando todo se ve nublado; mi mayor aspiración  sería terminar la carrera para no tener que saber de ella nunca más, dedicarme a algo diferente, algo que no me haga sentir tan mal.

Me parece aún más aterrador pensar que no todo es tan malo, que si existe un futuro en el que hay un equilibro entre lo que debo y lo que me gusta hacer, donde cumplir mis responsabilidades no es un martirio cada día, donde lo que hago me motiva de verdad aunque sea difícil y que cuando no pueda hacerlo solo sienta la necesidad de esforzarme más en lugar de dejar todo tirado; pero que me estoy negando a ese futuro solo por el miedo que me paraliza.

Mi mamá piensa que estoy pensando bajo la influencia de mis amigos o de otras personas que se han salido de la carrera. Claramente es mi culpa por haber mentido durante todo un año cada vez que me preguntaban cómo me sentía con la carrera. Me duele tanto que piense así, porque no soy una persona que se dejé influenciar por sus amigos, obviamente ellos me dicen que haga otra cosa, pero es porque han visto lo mucho que sufro haciendo lo que hago, porque ellos no me importan lo suficiente como para hacer caso a sus consejos y puedo  mostrarles lo que quiera de mí, porque ellos no tienen expectativas, porque a ellos no les debo nada, y aún así jamás le diría todo esto a ninguno de ellos. Sin embargo, no sería capaz de desobedecer a mi mamá, de llevarle la contraria, de pensar diferente, si ella me dijera que debo cortar el pasto con un corta uñas o que no puedo salir de mi habitación nunca más lo haría sin dudar, y eso también es un problema, porque no puedo pensar más allá de ella, ella misma me ha dicho que es mi vida, que son mis decisiones y que las consecuencias voy a tener que enfrentarlas solo yo, y exactamente por no ser capaz de tomar decisiones es que ahora me encuentro así.

Y me asfixian mis sentimientos, porque no he podido decirle esto tal cual como lo he escrito a nadie. Porque me siento tan amada y me hace sentir tan mala persona saber que a pesar de tenerlo todo no estoy feliz, porque he hablado con otras personas, con adultos que saben más que yo, que tienen más experiencia, pero no soy capaz de decirles todo lo que pienso, lo que de verdad pasa por mi mente, y ellos se preocupan por mí y me dicen que me calme, que es más normal de lo que creo, que soy demasiado joven, que debo encontrar lo que me apasiona y que a veces hacemos lo más inesperado. Y yo sé que tienen razón, pero saber algo y sentirlo son cosas diferentes, este es mi presente y no puedo pasar mi vida creyendo que soy demasiado joven, siento que debo actuar y que no tengo pasión para nada. 

Me pesa el pecho, me arde la garganta y se me nublan los ojos por todo, por lo que siento justo ahora, al pensar en el futuro y especialmente al sentir que necesito gritarle al mundo lo que siento pero no poder hacerlo, porque me consumen las palabras y me ahogan mis pensamientos.


✧・゚: *✧・゚:* *:・゚✧*:・゚✧


De triste a depresiva va este blog. La verdad llevo incluso algunos días pensando que preferiría simplemente morir, no suicidarme, solo... dejar de existir. No voy a hacer nada al respecto, como siempre, pero creo que no hubiera podido seguir un solo día más con tanta mierda en la cabeza.

Cuando dijo que estoy rodeada de gente que me ama es verdad, es justamente por ellos que no me he hundido completamente. Hace unos días, mi tía (con la que viví hasta los nueve años y es casi una mamá para mí, a pesar de que no hablamos mucho) me escribió de la nada, me preguntó cómo estaba y me dijo que aunque no hablemos tan seguido ella siempre va a estar para mí, que puedo hablarle cuando sea y lo que sea. De mi familia creo que ella es la única que es tan sensible como yo (nos ponemos a llorar antes de poder hablar).

En verdad siento que necesito desesperadamente contarle esto a alguien, no para que me de una solución ni nada así, solo busco un poco de consuelo. Así que probablemente busque la valentía suficiente para enviarle este mismo texto. Me da un poco de gracia que lea la primera parte donde menciono todas las minorías de las que hago parte y llegue al "soy lesbiana", pero se supone que toda mi familia sabe que me gustan las mujeres y precisamente no quiero seguir censurándome por miedo, así que si se lo envío no modificaré nada.

Ya debo ponerme a trabajar, son las diez de la noche, no tengo ni un día para terminar los 500 planos y la maqueta que necesito entregar el viernes. Conclusión de todo: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. 

miércoles, 15 de abril de 2026

OPRESIÓN

 


Sentada en la comodidad de un lugar que me pertenece,
mientras la noche acaece,
los recuerdos me invaden 
y no puedo evitar preguntarme 
¿En algún momento dejaré de ser tan miserable?

Rememoro días pasados,
experiencias borrosas que viví hace ya varios años
y aunque intente negarlo,
parece que el dolor siempre me ha acompañado.

Arrodillada frente a la cama,
protegida por la oscuridad,
cuestionaba si lo que sentía estaba mal,
si era solo un error de la sociedad,
si moriría y mi cuerpo ardería en una llama infernal.

Al limpiar la ventana pensaba en alguien más,
me mataba saber que su voz no podía escuchar,
detestaba que nos arrebataran la libertad
y cuando empecé a ocultar la verdad
no podía asegurar que realmente estuviera mal.

Luego, ella empezó a odiarme,
yo me odié también
y el malestar que me habitaba 
se negó a abandonarme alguna vez.

Incluso antes de eso, recuerdo con claridad,
me enseñaron a despreciarme sin más,
a rechazar mi cuerpo con calculada frialdad,
a ocultar mi voz para que nadie pudiera escuchar,
a subestimar mis pensamientos desde que se empiezan a formar
y a  entender que sin importar el esfuerzo solo a la caída puedo aspirar.

Y un día, caminando por mi casa,
entendí de repente 
que seguir de pie era un esfuerzo demente,
estaba tan agotada que incluso respirar parecía insuficiente.

Así me sentía siempre, 
arrastrando los pies por el asfalto caliente,
consumida por mi actitud renuente.
Pero solo con sufrir no basta,
la vida tiene que atragantarte con una felicidad que no alcanza,
para después arrebatártela
y convencerte de que eres ingrata.

El tiempo pasa,
la inacción me mata,
la ambición que probablemente nunca adopté me rechaza
y se deshace en la inmensidad de la nada.

Desear algo más carece de sentido, 
aunque cumplir ideales imposibles es lo que todos han querido,
trabajar con pasión
o encontrar el amor,
se convierte en una obligación,
a pesar de lo absurdo de la situación.

Pero yo me encuentro atrapada,
chocando con mis propias costillas astilladas
cual fría mazmorra abandonada,
entre expectativas casi invisibles
que he dejado desechadas.

Cuando despierto cada día y al irme a dormir,
saliendo de la cama y sintiendo el agua resbalar sobre mí,
abriendo la puerta y caminando por la calle,
en silencio absoluto y al reír sin control,
empezar a vivir me ha hecho caer en la desesperación.

Ultimamente, sin previo aviso,
me invade el llanto,
siento la opresión en el pecho
y me quedo sin aliento,
desesperada por convivir con mi propio cuerpo.

Aunque las lágrimas se escondan,
el malestar me consume,
avanzar parece una aberración,
aunque la vida continúe.

Mientras pierdo el ánimo
y cada intento de seguir parece en vano,
me pregunto sin ninguna aspiración,
¿en algún momento dejaré de ser tan miserable? 
la respuesta aparece ante mí sin pretensión.

Tirada en la cama,
prisionera de mi pecho,
forzada a respirar mientras pierdo todos los anhelos,
el futuro se convierte en un implacable hecho:
el espeluznante reflejo de mi actual padecimiento.
 



                                                 ✧・゚: *✧・゚:* *:・゚✧*:・゚✧



Holaa, como es de esperarse he estado siendo consumida por la universidad, justo ahora estoy ignorando la montaña de trabajo que me espera. Pero, hace mucho quería escribir, tenía muchas ganas de escribir algo por el día de la mujer, pero no he tenido tiempo de nada y ultimamente es difícil encontrar motivación para hacer lo que sea. Podría simplemente acostarme en la cama durante días enteros, incluso si no estoy cansada.

Creo que este poema es demasiado claro, demasiado para mi gusto. Pero, necesitaba escribirlo, aunque leyéndolo me sienta algo así:
     

Prometo que un día voy a compartir un poema más feliz :) Muchas gracias por leerme ♥



martes, 3 de marzo de 2026

ME LLEVARON A TERAPIA POR LESBIANA


Dibujito que hice mientras me aburría en clase :D


He estado leyendo un texto horrible sobre arquitectura, algo sobre el espíritu del lugar y cosas filosóficas que no entiendo; lo peor es que el tema es bastante hermoso, habla sobre como un lugar es más que un espacio físico o una ubicación, es el significado que se le da y como lo perciben y habitan las personas, pero odio al autor que hace que todo sea más complicado de lo que debería. Ya lo leí todo, pero aún me falta mucho para completar el trabajo, a pesar de eso decidí tomarme un descanso antes de que se me tueste el cerebro. Por eso hoy vengo con una historia que dentro de mi aburrida vida me parece bastante interesante, nunca he sido especialmente graciosa, pero al menos voy a esforzarme por hacerlo entretenido. :)

Había una vez, una pequeña niña. Bueno, no. La verdad es que siempre supe que me gustaban las mujeres, no es como que un día lo descubrí y ya, noooo. Un día lo entendí, como entendí que mi mamá era una persona y no solamente "mi mamá", pero es algo que siempre ha estado conmigo. ¿Por qué lo digo? bueeeno, si eres heterosexual dudo que tengas que obligarte a elegir un chico que te guste solo porque a todas las niñas de tu edad les gusta alguien, no creo que antes de los 10 hayas pensado que te gustaría ser un hombre solo para poder ser novia de una mujer que te pareció hermosa. Tengo muchísimas anécdotas así, tal vez las cuente en otro momento. 

La cuestión es que fue una gran revelación para mí cuando descubrí a los 11 años que era posible para una mujer estar con otra mujer, yo estaba como: 


Al principio no le presté mucha atención, como dije, para mí siempre fue algo natural. Pero llego la pubertad, la putísima pubertad, y con ello se alborotaron las hormonas, empecé a necesitar explorar esa parte de mí y con el tiempo llegué a la conclusión de que efectivamente, heterosexual no era. Esto no representó un problema, lo sabía, estaba bien con eso, no necesitaba decirle a nadie más. Pero el universo tenía otros planes.

Tenía 12 años, eran tiempos de cuarentena y yo tenía 0 contacto social. No amigos, no nada, solo mis padres, mi hermano y yo. Eso ciertamente no es sostenible a largo plazo. Empecé a descubrir mis gustos, la música que quería escuchar, lo que quería leer, todo eso; cuando un día una de mis compañeras de clase me responde una historia :0 y desde ese momento comenzamos lo que en su momento fue una linda amistad (antes de que todo se fuera a la mierda). Teníamos muchísimo en común, nos gustaban las mismas cosas y ambas (especialmente yo) necesitabamos alguien con quien poder hablar. Esta historia, como cualquier historia de primer romance lésbico es bastante dramática, ¿debería contarla también? lo importante de esto es que empezó a gustarme, mucho, muchísimo, como nunca nadie me ha gustado y, para mi gran sorpresa, yo le gustaba también. Así que nos hicimos novias.

Fueron los dos días más felices de mi vida.

Pero había algo que no me dejaba disfrutar de mi primer amor con total libertad  (para este momento ya había cumplido 13 años). Siempre he tenido una buena relación con mi familia, a pesar de que siempre he sido mala expresando lo que siento, era muy relevante para mí poder contarle todo a mi mamá (todo lo que importaba, al menos). Eso era muy importante. Así que, sintiéndome culpable por ocultarle eso a la persona que más se preocupaba por mi bienestar y que siempre me había otorgado toda su confianza, decidí que debía decirle. Como significaba tanto para mí, mi novia decidió no detenerme. 

Antes de todo esto yo ya había creado un plan super épico y a prueba de tontos para salir del closet. Básicamente iba a esperar a crecer más, experimentar teniendo algunos novios, sugerirle a mi mamá que tal vez podría estar con una mujer y finalmente salir del closet. Era un plan a largo plazo, pero para mí era muy coherente. Las cosas no suelen salir como una quiere. 

De ese modo, una noche decidí decirle a mi mamá "tenemos que hablar" 💀 Todo fue muy divertido mientras la interrogaba su primer amor y todo lo relacionado a su vida romántica, hasta que me pregunta por qué el repentino interés y le digo "me gusta alguien" mientras me reía a carcajadas (eso después de decir que era la persona más maravillosa del mundo y enumerar cada una de sus cualidades) y luego añadí "no es un hombre" y rompí a llorar. 


Opino que mi salida del closet merece ser contada con más detalles. Lo que importa es que mi mamá quedó en shock, no sabía qué hacer o cómo reaccionar, sé que internamente entró en pánico. Yo, a pesar de tomar la impulsiva decisión de decirle que bateaba para el otro lado no era taaaan tonta, no le iba a decir quién era, todo lo que hablabamos, que era mi novia, ni nada que me fuera a meter en más problemas. A veces una verdad a medias es peor que una mentira.

Entonces comenzó un ciclo de mentiras en el que destruí toda la confianza que me tenían mis padres, mi mamá estaba en conflicto con lo que había creído toda su vida, lo que sentía, lo que pensaba y cómo actuar conmigo ( mi papá fue un tipo chill de cojones, que con una crianza menos conservadora no le dio mucha importancia y me dijo que el amor era complicado y que lo importante es que fuera feliz). Ella tuvo una mayor crisis que yo, lo que es demasiado considerando que era una puberta homosexual. Intentó de todo, hablar conmigo, llevarme a la iglesia, ponerme a hacer deportes, hasta que un día dijo: 


Y me propuso ir a terapia psicológica. La verdad es que yo estaba muy mal, por muchas otras razones, necesitaba eso, así que le dije que sí (cuando terminé la terapia ya tenía 14). Y así fue como terminé en el psicólogo por homosexual. En realidad nunca me atreví a hablar con mi psicóloga de lo que realmente me afectaba, porque sabía que si de verdad quería mejorar necesitaba estar dispuesta a hacerlo y la verdad es que no me interesaba cambiar mis hábitos autodestructivos. A pesar de eso mi tiempo en terapia fue realmente lindo y productivo, me ayudó a entenderme mejor a mí misma, a conocerme más, a lidiar mejor con mi crisis de identidad y todo lo que estaba viviendo.

Lo mejor de esta historia es el final feliz: la psicóloga le dijo a mi mamá que yo tenía problemas, serios problemas, pero que no tenían nada que ver con mi orientación sexual. Mi mamá se puso furiosa, pero siempre priorizó mi bienestar, así que yo no me enteré de eso hasta varios años después. Finalmente, después de mucho, mucho caos y malos momentos mi mamá lo aceptó de verdad y somos una familia muy unida. 

Igual nunca tuve novia después de eso, mi historial romántico no es muy grande que digamos, así que no he tenido que volver a enfrentarme a situaciones similares. Es asombroso saber que mi yo de 12 años tenía más experiencia en ese campo que yo ahora. 

Y... colorín, colorado, este cuento ha acabado.

Les comparto otros dibujos de pinterest que hice en clase mientras moría de aburrimiento como agradecimiento por leerme: 

Este me quedó raro, pero x 
Se supone que son Sirius y Remus (viva el wolfstar)


UN CUENTO ESPANTOSO PARA NOCHES DE INSOMNIO

  15/NOV/2025   En la cama, con las manos entrelazadas y bajo la luz de la luna, sentí su suave aliento como un huracán. El roce de su piel ...